Domiciliación bancaria

La domiciliación bancaria es una forma de pago en la que autorizas que se carguen recibos directamente en una cuenta. Sirve para pagar facturas sin transferencias manuales y, si cobras, para abonar a tu favor los importes acordados en la cuenta de tu cliente. En el área SEPA se basa en un mandato (orden de domiciliación) que prueba ese consentimiento.
Como negocio puedes usarla de dos formas: para pagar a proveedores (les das tu autorización e IBAN) y para cobrar a clientes (recoges su mandato). Los cargos pueden ser puntuales o periódicos. Existen distintos esquemas con reglas específicas para clientes en general y para operaciones solo entre empresas.

Hazlo claro en tus facturas
Es buena práctica avisar del cargo con los datos del recibo y conservar los mandatos de forma segura. El pagador puede pedir a su banco rechazar o devolver un recibo según las condiciones de su cuenta y del servicio contratado.
Un mandato de domiciliación suele incluir:
- Datos del pagador y su IBAN.
- Datos del acreedor (tu nombre comercial) y su identificador como emisor de adeudos.
- Tipo de cargo: único o recurrente.
- Declaración de consentimiento y firma/aceptación.
- Fecha de firma y referencia única del mandato.

Si te devuelven un recibo

